Cuando tenía alrededor de 6 a 7 años, en unas vacaciones de verano aprendí a tejer. Recuerdo que estaba en casa de tía Tilita. Siempre fui una chiquilla curiosa y con ganas de aprender cosas nuevas. Me llamo tanto la atención ver un tejido sobre la mesa, de inmediato pregunte si me podía enseñar hacer esas cosas. Cierro los ojos y veo su casa. Era una casa de campo, al entrar se podían apreciar muchos tejidos. Las Habitaciones de esa casa tenian mantas tejidas sobre las camas, las sillas tenían fundas tejidas a crochet. Sobre la mesa un mantel tejido, en el televisor de madera (años 90) un pañito tejido. La mejor descripción que puedo dar de esa casa es de, un lugar entre tejidos y colores. Ese año que aprendí a tejer, cuando regrese de vacaciones, lo único que quería era hacer una bufanda o un gorro. De adolecente tenia vergüenza de tejer en público, por lo general tejía en casa y después destejía. Ya que sentía todo me quedaba mal. Con el tiempo entendí que tejer es algo tan be...
Me veo en la necesidad de descubrir el sentir del género femenino, ya que todas entregamos diferentes caracteres a esta sociedad. A continuación la nota dedicada a mi amiga Ange. “Verso la sangre que ya no es sangre para el verso”… Es lo primero que dice Angélica cuando solicito que defina su poesía. Lo cita de memoria y observo como su rostro cambia de expresión. “Escribo, escribo y escribo porque me libera, sana y seduce. Es un rito que practico desde pequeña” – nos cuenta- Angélica Beltrán es oriunda de Lebu. Ciudad de la región del Bio Bio, misma localidad donde nació y vivió durante su niñez Gonzalo Rojas. Allí formó parte y presidió a continuación Viento Sur, Agrupación Cultural que significó gran responsabilidad y pasión. También formó parte del equipo organizador del Festival de Cine Caverna Benavides durante cinco años, desempeñándose como la RRPP del certamen. En Concepción, mientras estudiaba, se vinculó al Taller Mano de Obra durante ...